En el límite de la última frontera, el espacio profundo. Hora de bajar el telón. Supongo.
Con la alegría de haber ofrecido lo mejor, con el dolor de las batallas que nunca debieron ser luchas; con el amor a quién eras cuando estabas allí.
El desierto no perdona y sabe; huías de la bella intensidad de las dunas y las añorabas desde el frío del silencio. Sin paz, sin guerra, los senderos nunca dibujados... Toca descansar, guerrera.
La despedida que se aferra a las paredes de la caja de Pandora para no salir. Quiere ser esperanza, la misma que se fue convirtiendo en polvo que no hacías más que soplar. Confusa quedó entre las nubes y la ilusión.
Todo se lo lleva el viento. Se cierra el telón, apártalo si vuelves con ojos nuevos.
