Tal vez seamos felices en la materia oscura, en otro universo, sin miedos, porque nadie sabe que hay allí, ni que leyes de la Física rigen. Es quizás dónde el bailarín del universo pinta sus ecuaciones y traza sus pasos de baile.
Nadie sabe cual es su guión, ni que pirueta será la próxima, pero si coges una buena onda, no la dejes, quédate con ella aún con el vértigo prendido de la sonrisa. Hay bailes para los que nunca te vuelven a sacar.
