Y el universo mostró un poco de su magia y la belleza inundó el alma.
Y el momento más lúcido también fue el más oscuro, donde toda la energía se intuía, pero no se permitía avanzar, como el sol tras la luna. Y allí se intuyó la belleza atrapada en un eclipse con la esperanza de que un día estalle en un millón de años luz.
Hay momentos que se congelan para que no se mueran, quedan atrapados en las tumbas del tiempo, conservados por las lágrimas de luz de quien los depositó con tanto cariño, a la espera de ser rescatados por quien parece que todo olvidó.
