Sunday, September 09, 2007

INFIERNO Y DEMONIOS: ASTARTÉ

- Nunca te han dicho que la sangre sale fatal, Astaroth?
- Ya te digo, cómo los dolores, igual, no aprendo... Y no me llames Astaroth si quieres refererirte a mi por algún nombre humano prefiero el de Astarté.
- ¿Dolor? Eso te pasa por mezclarte con humanos, con los humanos nunca puedes dejar fluir las cosas, siempre lo complican todo. Claro, que no te quedas atrás siempre quieres hacer el mal, haciéndolo bien y pretendes jugar a ser Dios desde el infierno. Hermana, das asquito cada día pareces más humana. Por lo menos has recordado, Isthar.
- Si no te gusta mi nombre de pila, el viejo, el de siempre, al menos llámame A-S-T-A-R-T-E
- Vale, vale lo que tu digas. Nombrar las cosas no deja de ser superfluo para mi, como lo era para ti, cómo lo fue en tiempos lejanos. Cómo el tiempo, ese al que adoran tanto tus queridos seres humanos. Lástima de percepción la de los seres finitos... Al final va a ser verdad que hay humanos que pueden influirte, además sufres y quieres cómo una perra del averno. Lo tuyo es muy fuerte, que ya tienes 423 años cómo para complicarte la existencia, que lo de complicarse la vida es cosa de seres mas mundanos, pero vamos si has decidido que durante los próximos 70 años vas a vivir comprendiéndolos pegadita a ellos tu misma.
- La verdad es que he aprendido algo, son capaces de lo mejor y de lo peor, de la destrucción más terrible y de la pasiones mas locas, viven atormentados pensando en dejar huella, en la trascendencia de cada uno de sus actos, inventan esquemas, normas, calificaciones, clasificaciones, siempre necesitan algo a lo que aferrarse, cosas para no verse perdidos ni desorientados, necesitan un camino hecho para no perder mucho tiempo buscándolo... En el fondo con lo bueno y lo malo son seres muy valientes, que luchan por vivir porque saben que su oportunidad de consciencia es muy corta, sólo de unos pocos años. Para nosotros sin embargo todo son malas rachas porque seguiremos adelante, no queda otro remedio, pero me gusta su intensidad, aunque es cierto que la mayoría de humanos me aburren, pero les tengo cariño, son tan tiernos e ignorantes... Y no los compadezco ¿eh?, los admiro.
- Ya, ya si no hace falta que lo jures, pero luego no vuelvas llorando otra vez, que te lo tengo dicho, que duran muy poco y además en tan poco tiempo no van a aprender nada, y luego tenemos que soportar tu lamentos y tus ruegos para las terapias de choque y todo ese teatro de que si desciendo al infierno humano, que ya no existen los desiertos nevados, que no vas a salir de esta.... Plasta que aburres a cualquiera, mira maja, que no queremos hacerte daño, pero tu humanitis a veces va más allá de lo soportable.
- Pero no he mentido, en realidad amo y sufro con ellos y a veces cómo ellos, es una pena que la LIBERTAD sea una desgracia para las vidas finitas; la libertad puede llegar a ser su peor cárcel tanta intensidad emocional puede matarles o hacerles desgraciados, la mayoría de las veces ni siquiera saben como manejarlo... Dile a un ser humano que es libre, de ir donde quiera, de querer a todo el mundo, de sentir todo, y de sufrir todo por supuesto, de no estar atado a posesiones, ni dinero, ni a nada material, que ninguna norma regirá su vida, que tendrán presente todo lo que les ocurre a los otros de su alrededor a cada minuto y sobre todo que nunca moriran, se volverían locos, necesitan encontrarse así mismos rapidamente porque eso que llaman tiempo se les termina. Pero supongo que puedo enseñarles un camino intermedio.
- Y luego te aguantamos el resto, incluído humanos, que morro tienes. Tú que puedes, deja fluir las cosas de una vez y no juegues a lo que no eres, si sigues potenciando tu empatía te volverás loca. Aunque esas leyendas humanas a veces te van al pelo, cómo Astaroth ese demonio del mes de agosto, que es perezoso y vanidoso y cuya máxima preocupación es seducir con sus filosofías racionalistas, pero cómo no te gusta ser un ser extremadamente malvado pretendes identificarte con Astarté, una diosa que adora la naturaleza y la vida en general y que exalta por igual el amor y los placeres carnales. Pero Astarté se volvió guerrera y bebió sangre, no lo olvides. ¿Es por eso que en tu humanitis aguda cambiaste de trabajo?. Eres un caso.
- Astaroth, Astarté, que más da, en el fondo tienes razón, soy y sólo soy, es suficiente. Vuelvo a la superficie, tengo todo el tiempo del mundo, que más te da cómo gaste mis próximas décadas.
- Qué sí, pero aunque asquerosamente contagiada por los humanos procurá no volverte mortal, que luego tenemos que regresar con la terapia de choque, que cada vez que te mueres olvidas.
- Otra cualidad de los humanos, ellos no olvidan a los muertos, en su imperfección finita han logrado la inmortalidad de alguna forma. Vuelvo a fluir, vuelvo a mis desiertos nevados.
- C-U-R-S-I, pero cómo dijiste tu misma una vez: Aprende a reirte de ti misma y habrás aprendido a vivir.