Tuesday, August 15, 2006

Cuenta la leyenda que los cristales de sal son afilados para mostrar el dolor de las lágrimas. Cuenta la leyenda que la sal en las heridas escuece para no olvidar porque lloramos una vez. Lo que no cuentan nunca las leyendas es que los cristales se pueden coger con todos sus filos y ponerlos frente al sol para ver como la luz refractada te da otras perspectivas.