El dolor que no entiende de espacio-tiempo y se expande como una singularidad del agujero negro de los recuerdos, de las tumbas del tiempo que atesoran la belleza.
Tal vez fue en otro universo.
Hay destinos que se cruzan en un solo punto pero marcan para siempre. Destinos que vuelan juntos, pero que no aterrizan nunca. Y eso deja una estela de sueños inacabados que ya nunca dormirán.
Por eso, buscad la belleza y alimentad el alma, incluso cuando no es capaz de encontrar el suelo. Tal vez sea lo único que merezca la pena.